La papa nació en América del Sur, en las tierras altas de Los Andes, junto al lago Titicaca, cerca de la actual frontera entre Perú y Bolivia. Allí se ha cultivado desde hace más de 7000 años. Una vez domesticada, la papa se extendió por todos Los Andes y, cuando llegaron los españoles a comienzos del siglo XVI, los agricultores cultivaban cientos de variedades en las tierras altas (entre los 2000 y los 4000 metros de altitud) de lo que hoy es Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú. También se cultivaba en Méjico, Guatemala, Venezuela y noroeste de Argentina.

Perú y Bolivia poseen la mayor diversidad de variedades cultivadas, con una gran variabilidad, tanto en cuanto a las formas y colores de los tubérculos, como a las características de la planta y colores de la flor.

Los cultivares de papa más antiguos de Europa ( S. tuberosum ssp. andígena ) procedían de las zonas altas de Perú y Colombia, con fotoperíodos de días cortos. En Europa se fueron seleccionando las variedades que se adaptaban a los días largos de los veranos europeos, que era cuando se realizaba el cultivo. El proceso de adaptación produjo una serie de cambios en la morfología de la papa. Esto no sucedió en las Islas Canarias, donde los descendientes de los cultivares de andígena, introducidos directamente desde el Perú en 1622, al seguirse cultivando bajo fotoperíodos de días cortos, no han cambiado su morfología. 

"... las primeras papas las trajo del Perú don Juan Bautista de Castro por el año 1622. Este señor las hizo sembrar en sus tierras de Icod el Alto desde donde felizmente se han difundido por todas las Canarias". - Diccionario de Historia Natural - 1866 - D. Jose de Viera y Clavijo

Aunque la presencia de la papa en Canarias a partir de 1560 parece confirmada, su cultivo se hizo, probablemente, de forma esporádica, sin mucha difusión (como ocurrió en Europa, donde comenzó siendo una curiosidad de jardín), por lo que parece lógico pensar que fuera la introducción de 1622, citada por Viera, hecha en un suelo y en un clima óptimos, la que tuvo un efecto impactante y contribuyó a difundir el cultivo en las Islas. El lugar de introducción de la papa, Icod el Alto, sigue siendo una de las zonas donde el cultivo goza de mayor arraigo, con presencia de variedades primitivas desaparecidas de otros lugares de la isla.

Con la llegada del cultivo a Icod el Alto también llegaron los conocimientos básicos de su cultivo. La papa se adaptó al clima y al suelo de las islas y los campesinos canarios la adoptaron como uno de sus cultivos importantes.